La Adicción a Sustancias Químicas: ¿Puede ser Efectivo un Abordaje Psicoanalítico?

Esta forma de abordaje configura un escenario en el cual se establece un delicado equilibrio entre un cuestionamiento externo y la posibilidad de un cuestionamiento por parte del propio sujeto con respecto a su modo de relacionarse con las sustancias. El ofrecerle una instancia terapéutica a este cuestionamiento externo, normalmente desde las relaciones familiares, no se constituye en la realización de una terapia familiar convencional, que estuviera guiada por la hipótesis de las relaciones familiares como explicando el surgimiento de la adicción en uno de los miembros del sistema. También desde este punto de vista teórico, habría que pensar la adicción como un síntoma «autónomo». El segundo tiempo del proceso de consumo de sustancias sí podría pensarse desde una perspectiva que intente explicar la conducta desde la interrelación de todos los elementos del sistema. En este sentido, sólo en el segundo tiempo podría considerarse la adicción como un síntoma, ya que, al llegar al tercer tiempo, se habría independizado de la conexión directa con las dinámicas relacionales del sistema en cuestión. Sin embargo, sí sería de vital importancia entender las dinámicas que facilitan el no cuestionamiento de la situación por parte del miembro que ha desarrollado la adicción, es decir, la temática que cae bajo la denominación de «codependencia». La experiencia clínica muestra que sin este cuestionamiento desde el exterior se hace muy poco probable, dado el anclaje biológico de la adicción, el que el cuestionamiento del sujeto pueda mantenerse lo suficiente en el tiempo como para permitir la apertura de una nueva respuesta subjetiva. Pareciera necesario, en muchos de los casos, un período de tiempo durante el cual este cuestionamiento externo sostiene parcialmente la decisión de detención del consumo del paciente, facilitándole el abandono de la solución vía soma.

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