
También puede ser vivida como una sensación de haber perdido algo propio de sí mismo:
– “Si uno no es sujeto”.
– “Cada vez que yo me tiraba algo es como que me pasaba a llevar, era como que me trataba de parar, me tiraba algo… y al suelo, al suelo, todo el rato al suelo, era como que me pasaba llevar a mí mismo, todo el rato”.
El dejar de ser “sujeto” habla de una pérdida profunda de la capacidad de tener una posición organizada frente al medio. otra forma de experimentar esta pérdida sería a través de la impresión de una profunda transformación en sí mismo:
– “Me estaba transformando en un monstruo”.
Esta transformación de sí mismo se ve también como un haber dado un paso hacia la locura, hacia la pérdida del sentido de las cosas:
– “Y de hecho, después ya con la lucidez y con el tiempo me di cuenta que era un huevón loco, no es que yo haya estado, era, eso me tenía muy angustiado”.
– “También me daba cuenta de los rayones que me pegaba, paranoia, claro, veía cómo estaba mi vida, tenía la cagada en mi vida, la embarrada gigante que tenía por todos lados, porque había quemado todas las alternativas”.
La desorganización subjetiva va produciendo una relación muy conflictiva con la realidad en sus distintos planos, lo que puede llevar a que esta realidad comience a ser percibida como inmanejable a pesar de no estar viviendo necesariamente circunstancias objetivas catastróficas:
– “Ya estaba completamente superado por la vida que estaba viviendo”.
– “El día a día es muy malo eh… todas las… desorden alimenticio, el no poder mirar a la cara”. la desorganización también puede percibirse como afectando las capacidades cognitivas:
– “Yo ya me daba cuenta que… de que no podía hilar bien las ideas”.