
– a mí me hacía sentido… en mí hacía mucho sentido, y yo podía perder, si no tomaba el toro por las astas, podía perder lo que había construido con mi señora… la historia con ella podía irse a la mierda […] O hacía algo o me costaba el matrimonio
– entonces yo llegué, como se dice en el campo, mujito, prácticamente entregado, sin llevar la contra… más bien motivado, con las ganas de saber si era factible controlar esto
– pa’ mí qué otra solución tenía, no tenía otra solución. Por lo menos tenía un respaldo, me sentía respaldado
– Cuando mi mamá me plantea el tema de hacerme un chequeo médico, eh… claro, pa’ mi fue una especie de ángel caído del cielo, en términos de que ya no me podía seguir haciendo el loco, ehm… cosa que por una parte yo también quería, pero por otro lado me daba terror saber a qué me iba a enfrentar, eh… sin droga
Además de la presión externa, hay razones para que el sujeto tome la decisión, el que le «hace sentido» o el sentir que tiene un «respaldo». La oposición entre «mujito» y «motivado» también ilustra claramente este punto. La toma de decisión parece estar inserta en el mismo contexto de la oscilación subjetiva presente durante el período de consumo.