
Se produce una oscilación entre dos lugares desde los cuales se toman decisiones, ubicación del sujeto que puede variar en forma rápida dependiendo de las circunstancias en las cuales se encuentra. esta oscilación de la ubicación llevaría a no poder sostener las determinaciones que se han tomado en relación a hacer algo con la situación que se está viviendo, en particular con el consumo de sustancias:
– “Yo, en el fondo, ya tenía absoluta conciencia que tenía que hacer un cambio, me costaba, no podía hacerlo porque estaba metido hasta las patas”. – “Yo eh… tenía ganas de contarlo todo […] o sea, por una parte, necesitaba ese espacio, pero, por otra parte, también yo veía que eso iba a traer consecuencias y que se me iba a caer todo el mundo encima”.
– “Hay una cosa de cómo uno lo siente, de antes… uno ya tiene la sensación. Cada vez que uno se manda una cagada, una cosa así, le viene un como ‘¿realmente estaré mal?, ¿estará realmente incontrolable esta situación?’… cosa que uno pensaba, pero quedaba ahí no más, o sea después se perdía”.
El sujeto queda ubicado en dos lugares contradictorios que parecen no influirse uno a otro, vive con la impresión de estar radicalmente dividido:
– “Lo que pasa es que esto es como… Dr. Jeckyll y Mr. Hyde, es así, entonces cuando tú eres Dr. Jeckyll tienes la lucidez como para darte cuenta que Mr. Hyde es un enfermo, y lo más curioso es que eres la misma persona. Y eso te provoca miedo. Miedo el pensar el monstruo que tengo adentro”.
– “Era decir ‘puta gracias, sáquenme por favor’, cachai, es verdad, me estaba transformando en una persona muy peligrosa, y eso era… era triste… Pensaba y a veces miraba fotos de cuando yo era pendejo y a ratos pensaba qué lata que este niño… se transformó en un monstruo. Y es verdad, así me sentía”.
– “Durante todo el período de consumo, eh… uno es dos, verdad, y en mi caso con mayor razón, porque mi consumo era un consumo escondido, entonces era un dos que solamente conocía yo, un dos que vivía gran parte del día, quizás más que el otro… te fijai, era este que preocupado de dónde sacaba la plata, preocupado de ir a comprar, preocupado de buscar el minuto, eh… volao, el bajón. Entonces, era un dos que vivía conmigo quizás más parte del tiempo de este otro que vivía con el resto de la gente… Entonces esta dualidad te desgasta un montón”.
– “Pero en el momento no estaba ni ahí, pero al otro día… y de tanta acumulación de eso me decía ‘loco…’, pero no, no había real conciencia de esto, en el momento no, pero cuando me veía, no me calzaba, y eso me generaba… O sea, si yo lo hubiera encontrado bien, está todo bien, no hay ningún problema, pero como te digo, no me calzaba, para nada, no era lo que yo era, o lo que yo tenía idea de lo que era”.