
La relación adictiva con las sustancias, el deseo por ellas y su consumo, influye fuertemente sobre este girar de la perspectiva, que lleva al no poder fijar una posición frente a un tema que está teniendo grandes consecuencias, y a realizar las acciones para encontrar una salida a la situación:
– “Sí, varias veces, por ejemplo, me propuse, ‘ya, este fin de semana no voy a consumir cocaína’… Iba a una fiesta, me ponía a tomar, y bastaba que alguien me ofreciera y hasta ahí llegaba la promesa. O sea, no tenía mucha voluntad y… y con los pitos, sí trataba de no fumar un día, por ejemplo, pero más que eso no podía”.
– “Ahora, cuando ya estaba metido en el tema de la coca, yo la verdad no sabía cómo iba a terminar, porque era tal el vicio que los pensamientos fugaces de querer emprender una acción para salir, eran milisegundos en relación a los deseos de consumo y rápidamente se me pasaban, porque quería ir a consumir”.
– “Yo, en realidad, cientos de noches pensaba que estaba pa’ la cagá’ y que tenía que cambiar, que dejar el consumo. Lo que pasaba es que a la mañana ya eso se me había olvidado, y lo único que pensaba era en ir a comprar”.
– “La forma en que me conducía, el arrepentimiento del otro día, era como que en un momento estaba muy muy consciente de un problema y, en un segundo momento, más tarde, era, ‘ya filo, no importa, vamos’. Aparecía toda la mecánica de nuevo de conseguirme lo que tenía que conseguirme, y cuando me lo estaba tirando, ‘está todo bien, qué bueno’’’.