
Entre los discípulos de Freud sí se encuentran intentos de hacer una teoría y ofrecer soluciones prácticas al problema de las adicciones. Héctor López realiza una revisión de los planteamientos en los clásicos del psicoanálisis, basado a su vez en las revisiones acerca del tema de R. M. Crowley, H. Rosenfeld, C. Yorke y J. L. Chaissaing, abarcando desde el artículo de K. Abraham «Las relaciones psicológicas entre la sexualidad y el alcoholismo», de 1908, hasta el artículo de H. Rosenfeld, «Sobre la adicción a las drogas», de 1960 (López, 2003). A partir de esta revisión se puede constatar que el tema de las adicciones causó gran interés en la década del ’20 y comienzos de la década del ’30, en autores como S. Ferenczi, H. Sachs, S. Rado, H. Simmel, E. Glover, O. Fenichel, para luego disminuir la producción de trabajos hasta finales de la década del ’50. La experiencia de los autores incluye, como en el caso de H. Simmel, la estructuración de tratamientos para la adicción en instituciones orientadas especialmente a ese fin. Estos autores elaboran diversas teorías en relación al fenómeno de la adicción que van desde el énfasis en la fijación en una etapa oral (Abraham, 1959 citado en López, 2003), hasta la puesta en juego de la estructura maníaco-depresiva (Rosenfeld, 1960 citado en López, 2003). También se entiende a la adicción como un síntoma de conflictos neuróticos (por ejemplo la lucha con deseos homosexuales); ubicada en una estructura cercana a la perversión; como sustituto de la satisfacción sexual genital; como regresión a un «estadio gastrointestinal»; como tentativa de curación de anormalidades del psiquismo temprano; etc. (López, 2003).
En la década del ’50 se produciría un cuestionamiento acerca de la utilidad práctica de los tratamientos analíticos en las adicciones, siendo los informes de Knight en relación a los resultados negativos obtenidos en la clínica Menninger en EEUU relevantes en este sentido (Florenzano, 2002). Esta dificultad explicaría la disminución de publicaciones en esta época (Rosenfeld, 1978 citado en López, 2003). A partir de 1960 las publicaciones tendrían un alto grado de dispersión lo que las haría difíciles de clasificar en torno a ejes claros (López, 2003).