
A las emergentes sensaciones de bienestar se les suma que el lograr mantener la abstinencia va produciendo una mayor percepción de autoeficacia:
– De repente yo empecé a ser otro Benjamín en el trabajo, me lo dijeron montones de personas, porque yo no era así antes … porque a las seis semanas yo me di cuenta de que no, de que podía estar sin consumir, que eso era lo más difícil, que podía estar sin consumir… como ya puedo.
– Pero lo más importante es ir viendo que puedes, que puedo estar en abstinencia, eso es súper importante, yo creo que ya la segunda semana como que uno toma conciencia de que ya puedes estar 5 días, o 6 días, o 7 días sin consumir, entonces puedo estar 7 días más, y ya no son tan difíciles como los primeros 7 días, cada vez van siendo menos difíciles.
– Lo que me lleva a seguir es que se puede salir… que surge la idea de que se puede hacer algo, que quizás no está todo perdido, que quizás la huevá no es tan loca.
– Yo creo que me reafirmó caleta, en el sentido de poder mantenerme abstinente, por las mías, yo creo que eso me dio el… impulso necesario como pa’ decir, puedo, o podría llegar a hacerlo… no sé… el igual lo voy a hacer.
El mayor bienestar y la mayor percepción de autoeficacia llevan a tener una perspectiva más positiva frente a las situaciones y dificultades vitales:
– Porque gran parte de mis problemas se me arreglaron cuando dejé de consumir.
– El estar lúcido me ayudó a… o yo los veía más grande en este tiempo de lo que eran [los problemas], eh.. igual yo soy como bien dramático con los problemas, como melodramático, entonces, claro, después me ayudó a verlos un poco más tranquilo.
– Y seguir con la idea de que sí lo voy a lograr, de que sí se podía hacer algo, de que de repente la vida sí tenía sentido, de que de repente huevón… puta… había un camino que de repente valía la pena tomarlo… y de repente no estaba todo tan perdido.