Terapia de adicción: La intervención motivacional y sus efectos sobre la entrada a tratamiento de adicción

Las recaídas que se pueden producir durante el período de las seis semanas, también pueden tener un efecto positivo en términos de la decisión de tratarse:

– Porque al principio yo estaba súper seguro cuando empecé. “¿Cómo estai?” y yo no hablaba nada, decía “bien, súper bien, me siento la raja”… Y pum caí, y delante de todos, una vergüenza de decir que estaba súper bien y recaer fue como que uno no lo asumía que estaba mal cuando entras. Y a la semana, cuando me preguntan cómo estai digo “súper bien”, a la segunda “súper bien 2, a la tercera “súper bien”, a la cuarta “súper bien”. Y, bueno, como me estoy engañando yo mismo, me estaba engañando yo mismo. Por eso, cuando recaí, me hizo el clic de, bueno, estoy súper mal. Y tenís que asumir lo que te están diciendo ellos, porque yo me sentaba, pero no escuchaba lo que hablaban, como que me daba lo mismo.

– Cuando recaí es como perder lo que ya había logrado… recaí y dije “estoy cagado, no he logrado nada, no he logrado nada nada nada, he sido mentiroso con todos los demás”. Y no fui sincero, porque me preguntaban y yo decía “sí estoy bien” y ahí me quedaba, no tenía ganas de conversar, no era capaz de dialogar o de contar las cosas.

– Sabís lo que me dio más lata fue la vergüenza de haber recaído siendo que yo me había metido en la etapa de decir voy a salir de esto, eso fue lo que me dio, me dio vergüenza de no lograr algo, no sé poh, yo me propongo algo y trato de lograrlo y eso fue lo que me dio vergüenza, no poder salir…que me estaban apoyando todos.

– No pude estar tres semanas sin fumarme un pito, pero por lo menos hice un switch, por lo menos atiné, me metí y después igual paré y no recaí más, cachai.

– Pero realmente cuando yo me di cuenta que sí necesitaba el tratamiento fue cuando recaí… cuando recaí y me di cuenta que estaba mal, ahí yo dije ya necesito salir adelante… O sea implica que no era capaz de dominar mi propio cuerpo, eso fue lo que más me complicó, entonces eso fue lo más difícil pa mí…decir “ya, estoy mal” y eso fue realmente el principio de todo esto, me costó asumirlo, pero eso punto fue el que marcó ya la diferencia de decir “ya, tengo que seguir con esto”.

– Creo que de alguna manera me empecé a entusiasmar, y sentí que lo que estaba haciendo no estaba bien, sentía que tenía que parar, sentí que, me dije bueno tengo que hacerlo, o lo hago bien o no lo hago, cachai.

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