
En los resultados obtenidos se puede apreciar que el proceso de la IM, incluyendo la muestra de abstinencia, tiene un efecto positivo sobre la decisión de entrar a tratamiento de adicción, y sobre la generación de condiciones subjetivas para la entrada a un proceso psicoterapéutico. En el relato de los pacientes aparecen varios efectos producidos durante el período de seis semanas de la IM, mostrándose, a su vez, la concatenación de estos efectos. En primer lugar se puede destacar un bienestar directamente físico, relacionado con la desintoxicación. En estos relatos se releva el bienestar producido con la detención del consumo y la importancia de esto para los sujetos, más que el malestar por un síndrome de abstinencia. Parte de este bienestar se relaciona con la sensación de que los deseos de consumo comienzan a disminuir ya en estas primeras semanas. También es fuente de bienestar la impresión de recuperación de las facultades cognitivas que permite comenzar a tener mayor claridad mental para analizar la situación en que se está.
En segundo lugar, los sujetos le dan gran importancia al hecho de lograr detener el consumo de forma ambulatoria, es decir, de una forma que esta detención depende de su propia capacidad de mantener una decisión,y no de la voluntad de otros. El logro de esta abstinencia, que muchas veces ha sido intentada a lo largo de la historia de consumo en variadas ocasiones por los sujetos, comienza a producir un cambio en su autopercepción, en el sentido de sentirse capaces de relacionarse de un modo distinto con las sustancias adictivas. Esto les permite empezar a tener una visión más positiva de la posibilidad de enfrentar los problemas propios de la vida. Durante los años de consumo se va instalando la sensación de que no es posible hacerle frente a los deseos de consumo, lo que queda cuestionado en el período de la IM, abriéndose ahora un horizonte de posibilidad distinto.