Terapia de adicción: La intervención motivacional y sus efectos sobre la entrada a tratamiento de adicción

En tercer lugar, los participantes relatan cambios significativos en la forma de relacionarse con los terceros significativos, en el caso de este estudio, sus familiares. Los sujetos, en la medida que se sienten mejor y tienen más claridad de la situación en que han vivido, comienzan a valorar de otro modo la preocupación mostrada por sus familiares. Esta preocupación comienza a ser vivida como un apoyo en lugar de una presión o una intrusión en sus vidas. A su vez, los familiares, al ver que el sujeto realiza un esfuerzo por mantener el acuerdo de abstinencia, comienzan a creer que esta vez sí podría estar comprometido con hacer un cambio en el ámbito de su consumo de sustancias. Además, también ven los cambios a nivel del adquirir una mayor claridad en el análisis de su situación, y a nivel de las relaciones afectivas. De esta manera, se empieza a recuperar una incipiente confianza en la disposición del miembro de la familia con el problema. Este cambio por parte de los familiares, a su vez, es percibido por los sujetos, lo que se convierte en un importante incentivo para seguir adelante con el proceso. Parte de esta recuperación de las confianzas mutuas también tiene que ver con una apertura de parte del potencial paciente, que para él adquiere la forma de un alivio por salir de una doble vida que le implicaba una cantidad enorme de esfuerzo mantener. Este cambio en el tipo de relación con los familiares también se extiende a otros lazos sociales, lo que les permite volver a sentirse dignos de estar en contextos sociales.

Todos los cambios nombrados funcionan retroalimentándose mutuamente, desarrollándose una verdadera cadena de cambios en distintos niveles, a partir del acuerdo de muestra de abstinencia. Esto lleva a que hagan su aparición, en forma creciente, fuentes alternativas de gratificación al consumo de sustancias que poco a poco permiten al sujeto ir ampliando su horizonte de vida. Dentro de estas nuevas fuentes de gratificación está la relación con las personas cercanas, lo que, nuevamente, retroalimenta los cambios positivos en ese ámbito. Las alternativas vitales vuelven a surgir de un modo más enriquecido, ayudando a ir saliendo de la monotonía propia del consumo adictivo. En directa relación con esto, el sujeto comienza a preguntarse por el lugar que ocupa en el mundo, el momento de vida en el que se encuentra, lo que abre la oportunidad a la realización de un trabajo psicoterapéutico que lo ayude a elaborar su historia y proyectarse hacia un futuro relacionándose de un modo más libre con sus deseos. En este sentido, la IM puede considerarse una intervención que intenta generar las condiciones para una actividad psicoterapéutica, además de fomentar la decisión de realizar un cambio significativo en el consumo de sustancias.

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