Las características de la situación mental en el consumo adictivo de sustancias y la motivación para entrar a un tratamiento de adicciones

El análisis de esta primera característica lleva a cuestionar el énfasis colocado por el psicoanálisis y la perspectiva médica en mecanismos de defensa o distorsiones que impedirían al sujeto ver la realidad que está viviendo. Corrobora, más bien, el entendimiento realizado desde los modelos motivacionales revisados, que suponen que el sujeto sí quiere hacer un cambio. Sin embargo, más que una ambivalencia, en el sentido de motivaciones fluctuantes, lo que aparece es una oposición entre una motivación a hacer un cambio y la aparición de un fuerte deseo, el deseo morboso postulado por Rado (1926), por consumir la sustancia. Este segundo elemento no parece formar parte de una estructura motivacional del sujeto, sino ser una irrupción en ese sistema que, dada la desorganización subjetiva posibilita olvidarse de todo y volver a consumir, echando por la borda cualquier intención que se haya tenido de organizar las acciones necesarias para llevar a cabo un cambio. La desorganización subjetiva es el terreno que permite que esa irrupción no pueda ser contrarrestada desde la motivación ya existente en el sujeto.

La segunda característica de esta situación mental es la de la oscilación subjetiva. esta consiste en que el sujeto no es capaz de tener un visión unitaria de lo que está sucediendo con él. es decir, reunir en un solo vistazo el que su situación mental y de vida requiere un cambio significativo y urgente en relación al consumo adictivo de sustancias; y el que su desorganización es tal que, frente a los deseos de consumo, no podrá sostener su motivación al cambio y, llegado el momento, decidirá olvidarse de todo y volver a consumir. El sujeto oscila entre una posición y otra, frecuente y permanentemente, quedando paralizadas sus intenciones de cambio en un ir y venir desgastante entre ambas posiciones. esta oscilación subjetiva parece dar cuenta de la existencia de un profundo quiebre que compromete la sensación de identidad y el sentimiento de sí del sujeto. En este sentido, esta característica de la situación mental, característica que siguiendo los relatos transcritos podría llamarse Dr. Jeckyll y Mr. Hyde, parece acercarse a las nociones de algunos autores psicoanalíticos revisados, como Sachs (1923), Rado (1926, 1933), Rosenfeld (1960), McDougall (1994) y burton (2005), que apuntan a una división psíquica radical en estos sujetos. Sin embargo, en el relato de los sujetos, este quiebre se muestra asociado con una situación mental propia del consumo adictivo de sustancias y no con una estructura psíquica previa propia del sujeto.

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