
Esta oscilación subjetiva produce una paralización en la capacidad del sujeto de llevar a cabo las decisiones que pueda haber tomado. Si, por el contrario, el sujeto fuera capaz de reunir en un solo vistazo su querer tomar una decisión y la desorganización subjetiva que le impide hacerlo cuando irrumpe el deseo de consumo, podría llegar a la conclusión de que requiere pedir ayuda para salir de la situación. es decir, podría pensar que tiene que hacer un cambio significativo, pero que no está en condiciones de lograrlo por sí solo. el no llegar a esta conclusión es lo que podría explicar que finalmente sean los terceros significativos los que en la gran mayoría de los casos produzcan la consulta. la intervención de terceros permite la detención de la oscilación subjetiva, organizando un entendimiento de la situación y una búsqueda de ayuda que el sujeto no ha estado en condiciones de realizar, a pesar de haber sabido muchas veces lo mal que estaba.
Considerar estas dos características de la situación mental del sujeto antes de llegar a consultar, permite discutir la importancia de determinadas intervenciones terapéuticas iniciales que pretendan tomar en cuenta el problema de la motivación a realizar un cambio. Se ha visto, a partir del relato de los sujetos, que la desorganización y oscilación subjetivas dificultan que el sujeto realice realmente un cambio en su consumo adictivo. Pero, a su vez, estas parecen estar muy influidas por este mismo consumo. Se produce así una situación paradójica, consistente en que la detención o disminución del consumo adictivo es un elemento muy importante para favorecer la detención o disminución del consumo adictivo.