Las características de la situación mental en el consumo adictivo de sustancias y la motivación para entrar a un tratamiento de adicciones

Es razonable pensar que la detención permita que la desorganización subjetiva disminuya, ya que la situación mental y el entorno tienden a ordenarse con esa detención; y permita que la oscilación subjetiva deje de ser tan intensa, ya que entonces la estructura motivacional del sujeto no se ve permanentemente quebrantada por la conducta de consumo. Esto llevaría a que la situación mental cambie haciendo que la motivación, ya existente, pudiera traducirse en conductas sostenibles en el tiempo. Es decir, el entender lo que está ocurriendo psíquicamente, principalmente como una situación coyuntural al consumo de sustancias y sus consecuencias, y no como producto de una estructura pre-mórbida, invitará a intervenir directamente sobre elementos que modifiquen las características de esa situación, en lugar de dirigir los esfuerzos a cambiar la supuesta falla en la estructura a la base. Por otro lado, tener en cuenta la profunda desorganización subjetiva del sujeto hará considerar seriamente la posibilidad de incorporar terceros significativos al proceso, que puedan darle estabilidad a la búsqueda de ayuda.

El cómo se entienda lo que está ocurriendo con el sujeto antes de consultar, entonces, será de gran relevancia para la discusión que se ha tenido, y se tiene, en torno a cuáles son los elementos centrales que debiera tener una intervención terapéutica en este campo: ¿motivar o confrontar?; ¿favorecer o no, la detención o disminución del consumo?; ¿modificar los rasgos de personalidad a la base de la conducta adictiva?; ¿fomentar la participación de terceros significativos?; ¿utilizar métodos como la hospitalización y medicación para lograr la abstinencia?; ¿considerar el fenómeno de la adicción como síntoma, enfermedad o ambivalencia?; finalmente, ¿trabajar desde una elección por realizarse, desde el presionar o desde el obligar?

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